Dios inspira las notas mas leves en momentos de calma,
pero hace inundar nuestro ser con sinfonias sin fin
que inspiran remolinos de sentimientos y emociones
que nos hacen conocer dimensiones de la vida y disfrutar de lo que ha sido preparado por Dios desde la eternidad; quien nos predestinó desde el designio de su corazón para que fueramos felicez en la plenitud...